martes, 26 de agosto de 2014

ENOJO

El fallecimiento de un familiar y los posteriores días de duelo permiten alcanzar una perspectiva que el normal desarrollo del devenir vital, (de la vida cotidiana, vaya) impide habitualmente.

Perspectiva definida a partir de, por un lado el dolor propio del alejamiento de un ser querido, y por otro desde la inevitable reflexión vital a la que conduce el fin de una vida cercana.

Este ínfimo mundo, para nosotros tan vital improbable lector, que abarca únicamente a las personas empeñadas (¿sería mejor decir convalecientes?) en el desarrollo de la ciencia heroica y afines, es tan escaso que, al fin y al cabo, está habitado por unas pocas almas que, antes o después, acaban conociéndose en cualesquiera de los actos que nos convocan a los habitantes de este efímero y superfluo entorno.
La posibilidad de entablar conversación sobre temas tan específicamente extraños para el común como son la heráldica y sus asignaturas cotangentes da lugar al establecimiento de relaciones de amistad que se han de suponer sinceras a partir del común esparcimiento que supone la charla sobre una afición común.

No obstante, redundando en el enfoque que se alcanza ante una circunstancia dolorosa, el fallecimiento de mi padre me ha permitido advertir con objetividad quiénes alcanzan la categoría de amigos y quiénes se limitan a compartir afición.
Así, personas a las que conocía desde hace años, con las que he tenido la suerte, no diré lo contrario, de compartir mesa y mantel (y animada charla sobre nuestras comunes aficiones) aún, meses después, no han encontrado el momento, no ya para acudir a cualquiera de los tres funerales, tres, que se convocaron para rogar por el alma de mi difunto padre, sino que no han encontrado siquiera la ocasión propicia para descolgar el teléfono y pronunciar unas palabras de ánimo ante tan dolorosa circunstancia.
Lo sé, improbable lector, lo sé. Hay que perdonar y mirar por encima de las impertinencias, reconociendo en los demás al hermano. El Maestro así nos lo enseñó. Pero cuesta.

viernes, 18 de julio de 2014

SAN ARNOLD DE METZ

Hoy, día dieciocho de julio, en la fiesta de san Arnold de Metz, 
patrono de su casa a lo largo de todos los siglos que abarcan nada menos que desde finales del XX hasta principios del XXI, el redactor de este tedioso blog envía un afectuoso saludo a todos sus amigos, con los mejores votos para un venturoso verano. Amén.

viernes, 23 de mayo de 2014

LUTO


Gracias por tu ejemplo, padre.

lunes, 24 de marzo de 2014

LICENCIA

Me tomo unos días de permiso, improbable lector.
No tardaré en volver a redactar tan tediosamente como es costumbre.

domingo, 23 de marzo de 2014

PUBLICACIÓN

 
Ayer mismo nos reunimos con varios matrimonios de amigos, casualmente todos nobles del Maestrazgo. Amistades de hace ya casi treinta años. El grupo de la juventud convertido en gente madura. Cervezas y fáciles raciones para preparar la próxima escapada a una de esas casas rurales, en la Castilla ancestral por supuesto, que se proclaman con encanto.
En cualquier caso, sé que posea o no el encanto que anuncian lo pasaremos bien: los amigos no vienen impuestos, se escogen, y si se mantienen después de tres décadas es que la convivencia resulta divertida.
Disfrutando los varones (algunos de ellos además barones en el Maestrazgo) de la conversación, entre cerveza y cerveza, derivamos hacia los automóviles: Defectos de los que pilotamos, últimos modelos y qué coches nos gustaría ostentar (porque los coches no se conducen, se ostentan) si contáramos con el dinero necesario.
Al volver a casa, bastante animado, el correo electrónico me mostraba un regalo, el periódico mensaje del Colegio Heráldico de Inglaterra. Su comunicación trimestral sobre actividades: Conferencias programadas sobre heráldica y materias afines; armas nuevas concedidas por la reina a sus súbditos (qué envidia); y recientes, aunque ancestrales en sus contenidos, árboles genealógicos registrados.
Y recordando aún la reciente conversación sobre automóviles, sorpresa: entre los receptores de armerías de nueva creación asomaba el nombre de uno de los mejores pilotos de coches de fórmula uno de la reciente historia del automovilismo: Nigel Mansell. Lástima que sus armas no se describan. Habrá que permanecer atento a la red para descubrir qué ingenioso blasón le ha sido concedido.
Las armas que sí aparecen blasonadas y representadas son únicamente tres. Expondré en particular dos de ellas.

Las concedidas a don Andrew Mitchel: 
original flanqueado en curva de sable, que se carga en ambos costados con semiflores de lis de oro que le otorgan un aspecto esférico y que muestra como mueble principal unas sorprendentes esposas de preso de sable sobre campo de plata.
Y las armas concedidas a don Gian Carlo Paganuzzi, 
acompañando al tan inglés cabrio de gules, tres cruces botonadas de azur, cargadas de cabeza de leopardo de oro, sobre un campo de armiños.
Ya termino de aburrirle, improbable lector. Únicamente traer a su memoria la excelente página que fuera de la sociedad heráldica de Inglaterra que exhibía no sólo las armas de nueva creación que se concedían en aquellos lares, sino los exactos motivos de la elección de los diferentes muebles que las componían.
Añado el vínculo al correo del colegio heráldico al que he aludido: mensaje.

sábado, 22 de marzo de 2014

CONFERENCIA

El normal desarrollo del programa del curso de la escuela Marqués de Avilés sobre genealogía, heráldica y nobiliaria, que se imparte desde octubre hasta junio, exige que al menos una vez al mes se acuda a escuchar una conferencia. Conferencia habitualmente abierta al público que desee acudir para su recreo y solaz, toda vez que los temas escogidos abordan siempre áreas de nuestras ciencias de verdadero interés.

Para el próximo martes, día primero de abril, a las siete y media de la tarde, se ha programado una conferencia que se titulará:

El II marqués de Valdeíñigo.
 Un mecenas con raíces riojanas
Será dictada por don José Luis Sampedro Escolar, académico numerario de la Real de heráldica; vicepresidente de la Asociación de diplomados en genealogía, heráldica y nobiliaria; hombre de probada cultura y de gran amenidad en su palabra.
Si desea acudir, improbable lector, el lugar en el que se desarrollará la charla será el Centro riojano de Madrid, situado en la primera planta del número veinticinco de la calle Serrano de Madrid. El portal hace esquina con la calle Hermosilla.
La entrada será libre y gratuita. La conferencia no se alargará más allá de una hora y cuarto. Como es habitual en el centro riojano, concluida la charla se servirá un vino de Rioja.

jueves, 20 de marzo de 2014

OBRA LITERARIA

Mi primer maestro de heráldica, en las aulas del Ateneo de Madrid, allá por los años ochenta del siglo pasado, fue don Fernando del Arco García, vizconde del Arco Real, en el reino del Maestrazgo.
Don Fernando, durante años director de la escuela Marqués de Avilés y máximo dirigente de la vinculada Asociación de diplomados en genealogía, heráldica y nobiliaria, ostentó además el gran maestrazgo de la Orden genealógica y heráldica de Salazar y Castro. Orden actualmente arrinconada (que no proscrita) que, a modo de galardón, se otorgaba a quienes poseían suficiente mérito en la investigación de alguna de nuestras ciencias.
Hoy amigo además de maestro, don Fernando ha tenido la deferencia de remitirme, a través del barón de Sórvigo, un insuperable libro que ha redactado biografiando a uno de nuestros heraldistas clásicos, el autor decimonónico don Francisco Piferrer.
Aparte su amenidad y fácil lectura, la obra aporta datos necesarios para conocer pormenores de la vida del prosista del Tratado de heráldica y blasón.
Resulta especialmente significativo el apunte que don Fernando establece sobre la fecha atribuida a la muerte de Piferrer, alegando pruebas documentales que determinan que mantenía la vida con posterioridad al año habitualmente aceptado.
Me he sentido aludido en las primeras páginas del libro. Y es que don Fernando me llama la atención, con toda la razón del mundo, sobre la expresión que utilizo habitualmente para referirme a esta amalgama de ciencias que abarcan la heráldica, la genealogía y la nobiliaria. Efectivamente, suelo aludir al conjunto como ciencias heroicas
Y no, la expresión no es correcta. Me amonesta don Fernando con absoluto acierto que la única ciencia heroica es la heráldica. El resto son saberes afines. Así que desde ahora, aprovechando que tras la especialidad militar de Estadística intuyo algunos términos matemáticos, las designaré correctamente: ciencia heroica y cotangentes, o bien ciencia heroica y asintóticas, o bien ciencia heroica y tangenciales.
Termino planteando al marqués de Utrera en el reino del Maestrazgo, don Jose Luis Sampedro Escolar, actual responsable en la sombra de la Asociación 
y al conde del Real de la Mora, don Ángel Mora Blanco, secretario in pectore
la posibilidad de recrear la orden de Salazar y Castro 
como recompensa que sirviera de incentivo a las investigaciones sobre heráldica y sus disciplinas tangentes

miércoles, 19 de marzo de 2014

TEJADA

Hoy únicamente expondré unas líneas. Al hilo de las anteriores entradas, en las que explicaba que aún en pleno siglo XXI se siguen registrando armas en estos reinos, quiero recordar a su intelecto, improbable lector, que incluso el Boletín Oficial del Estado ha recogido entre sus disposiciones un registro de armas.
Me refiero al solar de Tejada, de tan antiguas resonancias, que vio en 1981 confirmadas sus armas. Exactamente se publicó una Real Carta de confirmación del derecho a usar escudo de armas.
Se trata sin duda de una disposición sin igual en los ya casi cuarenta años de democracia: