viernes, 14 de febrero de 2014

VÍNCULOS

Cualquier heraldista disfruta más con noticias e imágenes que con reflexiones. Hoy le propongo dos enlaces, improbable lector.
El primero de ellos, dando de alguna forma continuación a aquella reciente entrada sobre las ruedas de carro, aborda el resultado del estudio elaborado para la adaptación de las armas que significan al municipio palentino de Carrión de los Condes. Para alcanzar el mismo pulse sobre la palabra que seguirá: vínculo.
El segundo remite a un armorial. Un armorial contemporáneo, elaborado por medio de herramientas informáticas, muy bien concluido. Especialmente centrado en la heráldica eclesiástica, sugiero que preste particular atención, improbable lector, a la parte dedicada a la heráldica de los príncipes de la Iglesia, los cardenales. Acceda señalando la palabra que concluye: enlace.

jueves, 13 de febrero de 2014

SENTENCIA

 
Al fin una cita que manifiesta seriedad y ciencia. Fue redactada en un diario a mediados del XIX.

The whole of heraldry and of chivalry is in courtesy.

Todo el conjunto de la heráldica y de la caballería, todo, se encierra en una sola cosa: cortesía.

      - Ralph Waldo Emerson

HUMORADA

-Soy don Juan Carlos, por la gracia de Dios rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme del mar Océano; archiduque de Austria; duque de Borgoña, de Brabante y de Milán; conde de Habsburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona; señor de Vizcaya y de Molina.

- Ah, ¿el de la Mary?

- Sí, el segundo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

METAHERÁLDICA

El prefijo meta indica más allá. Metaheráldica sería la expresión, es inventada, que indicaría una realidad que trasciende la boca del escudo para ocupar un espacio exterior.
En mi afán por ahondar en lo superfluo hoy me permito proponer a su atención, improbable lector, algunas imágenes rescatadas de la red que exhiben sin pudor motivos heráldicos, o relacionados con alguna de las ciencias afines, que podrían denominarse metaheráldicos.
La imagen que sigue muestra un pequeño trabajo en piedra al comienzo de la calle Sacramento de Madrid.
La escultura adorna una balconada. Representa la osa y el lodón, o el oso y el madroño como lo conoce el vulgo, de las armas de la capital del reino de España.
Al fondo de la imagen se advierten las armas que culminan la fachada de la basílica de san Miguel.
Basílica que fuera la antigua iglesia de la nunciatura y en la que el fundador de la Obra del Sapientísimo celebró su primera misa en Madrid. Armas que corresponden al que fuera cardenal infante don Luis de Borbón y Farnesio, hijo de nuestro primer rey de la dinastía reinante.

Blasón que muestra un correctísimo lambel que viene a desdecir las críticas de muchos heraldistas contemporáneos que quisieron ver en el escudo que se creó para el actual príncipe de Asturias un remedo heráldico de las armas de la dinastía de Austria. Los borbones también gastaron, en sus orígenes en estas tierras al menos, de tan significativa pieza universalmente aceptada como brisura.
La fotografía siguiente se tomó a escasos metros de la expuesta más arriba. Exhibe los tejados del actual palacio del cardenal de Madrid. Palacio anejo a la basílica anterior.
Este edificio, que fue residencia del nuncio apostólico, muestra la cruz de triple travesaño que significa al papado y sólo al papado.
La instantánea que sigue está tomada también en Madrid.
Efectivamente, improbable lector, se trata de la iglesia de la que fuera orden de Calatrava. Muestra a dos monjes de tan antigua institución portando su hábito conventual sobre las militares cota de mallas, espada
y hacha.
La instantánea que se muestra a continuación me resulta especialmente atractiva.
Sí, es una moneda de dos euros emitida por la ceca de los Estados Pontificios que exhibe las armas de quien fue cardenal camarlengo durante el interregno que se produjo tras la abdicación del pontífice Benedicto XVI.
Ya se expuso ayer mismo pero me permito insistir: a continuación se exhibe la tiara que fue entregada al Papa emérito, quien renunció a su uso siquiera timbrando sus armas a instancias del cardenal Lanza, supuesto experto en heráldica eclesial.
Cardenal que se ha permitido publicar recientemente un manual sobre la ciencia que nos convoca en este espacio del que se han hecho eco todos los blogs hermanos y del que no hablaré, que bastante dio él que hablar en su momento con la abolición del timbre papal que había permanecido en uso durante ocho siglos. No hay que olvidar que muchos de los pontífices que alcanzaron la santidad no tuvieron reparo en gastar tiara sobre sus armas y sobre sus propias cabezas.
Recordará sin duda, improbable lector, el asunto de la bandera de presencia, aquella que significa que el dueño de una propiedad se encuentra abordo. El palacio real de Madrid, como no podía ser de otra forma, mantiene la costumbre de significar a través del estandarte real que el monarca está presente.
Pero el objeto que habitualmente manifiesta la soberanía, no sólo heráldicamente, sino en cualquier otro ámbito de significación, es la corona. No en vano, nuestra constitución de 1978 titula el capítulo dedicado a la monarquía como “De la corona”. 
En la solemne ceremonia de proclamación del actual rey don Juan Carlos ante las cortes españolas el estrado principal se adornó del mueble, depositado sobre un cojín:
Este peculiar tocado es particularmente empleado en la Bretaña insular. Así, no solo la reina, sino el resto de la nobleza lo viste sin reparos,
llegando incluso a disponerse sobre el mástil que acoge su bandera nacional logrando un distinguido efecto:
Recordará, improbable lector, que los abades mitrados deben acolar un velo al báculo de sus armas, según dispuso quien de verdad sabía de heráldica eclesiástica, nuestro santo patrón el nuncio Heim.
En una manifestación metaheráldica que se cumple en determinados  monasterios, aún se utiliza el velo sobre el báculo fuera del ámbito estricto del blasón:
Y hay más. El báculo, que fuera durante siglos adorno exterior obligado de los obispos católicos, es susceptible de acoger armerías según pone de manifiesto la siguiente fotografía que muestra al cardenal Wuerl luciendo sin rubor sus armas en la voluta del cayado.
Cayado episcopal que siguiendo al santo patrón también deben lucir en sus armerías las abadesas de determinadas órdenes
y que aún permanece en uso metaheráldico:
No obstante, existen determinados objetos que han quedado reservados únicamente al ámbito de nuestra ciencia. El galero, que con tanto acierto sirve para significar la jerarquía eclesiástica, es prenda que en la actualidad no tiene uso más allá de las armerías.
Y para desdecir las líneas anteriores, realmente se trata de una manifestación metaheráldica, el cardenal Burke, probablemente el poseedor de las armas más distinguidas de todo el colegio de príncipes de la Iglesia, se toca con galero en determinadas ceremonias litúrgicas:
La que sigue es una instatánea tomada de la sede archiepiscopal de Saint Paul, en el Estado norteamericano de Minnesota, que muestra las armas del ordinario:
Y ya concluyo mi larga y especialmente deslavazada y tediosa exposición con la torre del campanario del convento cisterciense que fue panteón real del reino de Castilla: las Huelgas, donde aún se conserva la estatua articulada de Santiago matamoros que armó caballero al rey san Fernando.
Construido el cenobio en los años previos a la definitiva unión de Castilla con León, únicamente la señal del castillo sirve como capitel en un último exponente metaheráldico:

EXITUS

Trasmite al mundo civilizado don Mitya Ivanov a través de Facebook una triste noticia. Ha fallecido don Bengt Olof Kälde, artista heráldico súbdito del rey de Suecia. Es el autor de una buena parte de los blasones que ornamentan la sala de los caballeros de la orden de los serafines de la que se habló hace escasas fechas.
Una lamentable pérdida para la comunidad heráldica internacional. Requiescat in pace.

martes, 11 de febrero de 2014

SINGULARIDAD

Lo siento, improbable lector, no me ha dado tiempo a redactar una entrada como Dios manda.
Únicamente me permito exponer hoy una imagen que me resulta especialmente significativa. Muestra una singularidad y los heraldistas, como usted improbable lector, gustan de las particularidades.
Las armas que cerrarán esta breve entrada, perteneciendo a un miembro del clero en activo, mantienen la corona que le corresponde por derecho.
Es príncipe soberano y en consecuencia timbra correctamente sus armerías.
Justamente. Se trata del blasón del actual obispo de la Seo de Urgel.
Recientemente ascendido a arzobispo ad personam, es decir, sin ocupar sede arzobispal, ha mantenido la corona que demuestra el ejercicio de la soberanía que ejerce.
Sus superiores no actuaron igual, ya lo sabe improbable lector. El papa emérito renunció a ocho siglos de costumbre obviando la tiara pontificia en sus armas
y su sucesor, el papa reinante, ha incluso preferido no disponer su propio blasón sobre la estola que cuelga de la faja de su hábito.
El arzobispo copríncipe, catalán de Barcelona y en consecuencia amante de las tradiciones, sí ha sabido guardar la costumbre que corresponde a su alta dignidad. Una excepción digna de halago: