sábado, 21 de diciembre de 2013

MARYLAND EN CORREA NATO


Remite recado electrónico el señor de Sabiote en el reino del Maestrazgo. Las que siguen a estas líneas son sus armas y sus palabras:
Amigo: Brujuleando por internet, he ido a encontrar una curiosidad heráldica. Se trata de una correa NATO para reloj; y me dirás: ¿Qué es una correa NATO? Bien, pues te responderé diciendo que es una correa para reloj cuyo diseño fue homologado por la OTAN 
y que permite que si el reloj se rompe por alguna de sus asas, quede sujeto por el otro lado y no caiga al suelo además de estar confeccionada en unos materiales sintéticos mucho más resistentes a los normales (cuero, brazaletes metálicos, etc.). Bueno, al grano, que me enrrollo como las persianas. 
Como seguro que recuerdas, hace tiempo dedicaste en el difunto Blog de Heráldica una entrada a la heráldica del estado norteamericano de Maryland 
 y esos mismos motivos heráldicos son los que ornamentan la correa NATO que he encontrado en internet. 
La correa se puede ver o adquirir aquí: 
Aquí tienes la imagen:

ÍNDICE DE DEMOCRACIA Y RÉGIMEN MONÁRQUICO

No hay mucho más que añadir a la imagen que antecede a estas líneas. De las veintitrés naciones más avanzadas en el sistema democrático la mayoría se corresponden con regímenes monárquicos consolidados.

jueves, 19 de diciembre de 2013

ARMAS DE DIÓCESIS

Ya se habló en una lejana ocasión en el blog de heráldica del asunto de las cornamentas representadas sobre escudos. En el extranjero no existe descrédito, connotación negativa, sin embargo en España el tema nos resulta difícil. Pocas, muy pocas armerías presentan cuernos en estos reinos.
Una de las más conocidas es la que gastó el afamado escritor (indebidamente porque, la verdad, el Quijote es un pestiño cuya fama en su momento sería lógica, pero hoy adolece de una falta de tensión argumental que lo hace infumable) Miguel de Cervantes y Saavedra. Parlante, un poco a la fuerza, del primer apellido.
Y es que hoy quiero referirme a un escudo que luce cuernos. El que significa a la diócesis de Hartford, en Norteamérica. Parlante, hart significa venado y ford vado, quienesquiera que diseñaran sus armas hicieron un excelente trabajo: un ciervo atravesando efectivamente un cauce de agua.
Recuerda a las armas de la universitaria ciudad inglesa de Oxford. Ox es buey en inglés.
Y hoy me gustaría trasmitirle, improbable lector, sólo un par de breves ideas. La primera es que la heráldica es un arte. Esta circunstancia se evidencia al advertir la diferencia entre el diseño ya expuesto y este otro, bastante deslucido.
Y la segunda es que, aun sabiendo que el padre don Guy Selvester opina en contra, resulta del todo acertado disponer las armas de la diócesis sobre la mitra, tal como acostumbra el ordinario de aquellos lares.

Y no solo en la prenda de cabeza episcopal, sino en muchos otros ornamentos litúrgicos, según recogen las instantáneas que concluyen la entrada de hoy.

martes, 17 de diciembre de 2013

LOS PALOS Y EL UMBRELINO

Hoy plantearé dos ideas y una conclusión:

Idea Primera: Clásico no significa antiguo, significa éxito cotejado por la experiencia.
Y es que el recurso a los clásicos es siempre acertado: si tiene usted, improbable lector, un compromiso y no sabe qué regalar recurra a los clásicos, compre un libro de Calderón o de Lope, el acierto está asegurado; si no sabe qué comprar a su dama recurra a los clásicos, regale perlas que conformen un collar; si no sabe qué leer sobre heráldica una noche de insomnio, recurra a los clásicos. No dormirá, efectivamente, pero se divertirá y avanzará en el conocimiento de nuestra ciencia.
Idea segunda: Nunca he comprendido del todo bien el por qué del odio al humo que expele el consumo de tabaco. El acuerdo que hemos alcanzado los habitantes de mi propia casa es que si se fuma, se fuma fuera. Y si hace un frío excesivo, que el invierno de la sierra de Madrid es gélido, en la cocina. Mi mujer es cabal, pero no he sido capaz de transmitirle un pensamiento que siempre me ha rondado por la cabeza: el humo mata, pero no el del tabaco. Me explicaré: es sabido que es posible quitarse la vida encerrándose en un garaje bien cerrado, dejando el automóvil arrancado. El humo del coche sí que mata.
Por el contrario, me explicaba un compañero médico, teniente coronel neumólogo, que la mitad de los casos de muerte por proceso tumoral localizado en los pulmones lo padecen no fumadores. Luego el humo del tabaco no mata. Mata el humo de los coches. ¿Por qué entonces no impiden que circulen los coches por vías urbanas y sí que estorban fumar en casi todos los lugares públicos, especialmente en los asociados al ocio?
Ahora la unión de las dos ideas anteriores: Cumpliendo los axiomas anteriores me decidí ayer, fumando en la cocina de mi propia casa, (que el resto de estancias, que son pocas, me están vedadas), a repasar al autor clásico que más páginas de sabiduría ha aportado a nuestra ciencia: don Faustino Menéndez-Pidal y de Navascués. Opté por el profundo El escudo de España y lo abrí al azar por la página 103, en la que repasa los antecedentes posibles de las armas que adoptara el conde de Barcelona y príncipe de Aragón don Ramón Berenguer IV.
Recordaba el maestro los supuestos antecedentes fabulosos, moralizantes pero ficticios, relativos al origen de los palos de Aragón. Por un lado, aquel famoso rasgado del escudo pleno de oro con los dedos manchados de sangre reclamando venganza,
y por otro, la supuesta elección del palado como copia del umbrelino papal, después de la visita del rey de Aragón a Roma en 1204.
En cuanto al primer supuesto origen no hay mucho que comentar: Pretender que tres siglos antes de iniciarse el proceso heráldico ya se adoptaran armas es absurdo. Pero en cuanto al segundo supuesto origen el asunto alcanza mucha mayor trascendencia.
Don Faustino data, a través de sellos rodados, el primer escudo palado como identificativo del conde de Barcelona en 1150. Posteriores sellos de años casi sucesivos vienen a confirmar que la elección de las armas se había consolidado. Por el contrario, la primera representación del umbrelino papal se conserva en Roma y su datación inequívoca es posterior a 1204.
En consecuencia,  el maestro Menéndez-Pidal afirma rotundamente que la elección de los gajos alternativos de oro y gules que significan a los pontífices vino inspirada en el palado de las armas del conde de Barcelona y no, como se ha escrito abundantemente, al revés.
Concluyo redundando en la idea: la elección de las armas que realizó don Ramón Berenguer IV, el santo, en el entorno del año 1150 tuvo directa e inmediata influencia en la elección de los colores del símbolo del papado. Signo pontificio adoptado hacia 1205, después de recibir la visita con, podemos suponer, abundante aparato heráldico, del príncipe de Aragón y conde de Barcelona.

domingo, 15 de diciembre de 2013

FORROS ORNAMENTALES

Relacionada con la entrada reciente en la que se exponía la idea del maestro don Juan Fernández Molina, señor de Sabiote en el reino del Maestrazgo, relativa a que las particiones múltiples deberían ser consideradas forros heráldicos en la taxonomía de nuestra ciencia, hoy se desea recordar una breve idea. 
Explicaba en su libro El escudo de España nuestro más destacado maestro heraldista, don Faustino Menéndez-Pidal de Navascués, un aspecto de nuestra ciencia que a menudo resulta olvidado. 
Se trata de la consideración del triunfo fulgurante del sistema de señales que hoy denominamos heráldico. Su éxito, tanto pretérito como actual, procede, por un lado, de la superación del concepto estrictamente militar con el que nació, siendo asumido por toda la sociedad y no solamente por los encargados de la guerra, y por otro, de su valor ornamental y en consecuencia presente en los más variados objetos de la vida cotidiana. 

A este último aspecto me quiero referir hoy con la inclusión de tan solo dos fotografías. Instantáneas que demuestran esa virtud estética de la heráldica. La primera de ellas se expuso hace años en aquel tedioso blog de heráldica. Se trata de la imagen de un oratorio de la prelatura que adorna una de sus paredes con un verado pleno. Chocante uso del forro heráldico. 
Y la segunda, y ya con esto concluyo, viene a recordar, un poco de soslayo, los torneos medievales en los que los caballeros participantes vestían sus ropas adornadas con los colores y figuras de sus propias armas. 
Se trata de un acto de aceptación de una dama en la, creo reconocer, Orden de caballeros mozárabes de Toledo. La señora que sirve de madrina de la neófita viste un verado en ondas pleno. Curiosa utilización también del forro heráldico.